A todos nos pasó. Tenés un plan, un proyecto que te entusiasma. Le ponés el cuerpo, la energía, la ilusión. Y de repente, sin aviso, algo se traba. Una puerta que se cierra, un obstáculo que parece una montaña.
Y ahí nos quedamos, en medio del camino, con los pedazos del plan en la mano y una pregunta que nos carcome por dentro: "¿Por qué? ¿Qué hice mal?".
La primera reacción es la frustración. Pero la Bioexistencia Consciente nos invita a, en primera instancia, liberar las emociones que ya se generaron en nosotros: agarrar el almohadón y descargar las bronca, la ira, la rabia, etc. Luego, una vez libres de la emocionalidad, podemos comenzar a entender que un plan que se traba no por un error, sino como mensaje. Y para descifrarlo, necesitamos saber que nuestro inconsciente nos habla de tres maneras muy distintas.
1. El Freno como PROTECCIÓN (El Guardián del Dolor)
Imaginá que tu inconsciente es un guardián leal pero ciego parado en la puerta de tu futuro. Su única referencia es un viejo álbum de fotos: los traumas del clan. Vos querés abrir la puerta de un nuevo negocio con un socio, pero tu guardián tiene la foto de tu bisabuelo, traicionado y en la ruina. Entonces, por amor, se interpone. Crea la realidad para que el proyecto "fracase" y así te salva de repetir la tragedia. Este freno se siente pesado, frustrante, como un callejón sin salida.
2. El Caos como TRANSFORMACIÓN (El Terremoto Interior)
Este escenario es distinto. Vos estás trabajando en vos. Tuviste una serie de consultas y estás sanado viejas heridas, la del bisabuelo y varias otras. La persona que eras ya no existe. Y de repente, tu proyecto se desmorona. ¿Qué pasó? No es un freno, es un terremoto. Al sanar, no pintaste una pared: tiraste abajo un muro de carga de tu casa interior. El viejo plan ya no tiene sentido para la nueva estructura. El caos de afuera es el sonido de tu realidad desarmándose para dar lugar a algo mucho más grande, alineado a tu nuevo yo. Este caos se siente incierto, sí, pero con un extraño y subterráneo alivio.
Y aquí viene la tercera vía. La más sutil, y a veces, la más poderosa.
3. El Freno como REPETICIÓN (La Receta de Supervivencia)
No todas las historias del clan son de trauma. Algunas son de éxito. De éxito en lo más fundamental: sobrevivir.
Imaginá que un ancestro vivió una época de hambruna terrible y logró sacar a su familia adelante gracias a una estrategia: austeridad extrema, no arriesgar ni una moneda, guardar todo "por si acaso". Esa estrategia dio por resultado vida. Para tu inconsciente, esa estrategia no es una opción, es la receta sagrada de la familia para no morir.
Ahora estás vos, en el presente, queriendo lanzar un proyecto que requiere inversión, riesgo, soltar para crecer. Pero cada vez que estás a punto de dar el salto, una fuerza invisible te frena. Te llenás de dudas, procrastinás, sentís una ansiedad que te paraliza. No es el guardián del dolor, es el cocinero fiel de la receta familiar. No te está protegiendo de un trauma, te está obligando a repetir la fórmula que, en el pasado, funcionó. Te está diciendo: "No, por ahí no. La receta dice que hay que guardar, no arriesgar. Así es como sobrevivimos".
Este freno se siente como un auto-sabotaje, como una inercia que te tira para atrás, hacia lo conocido, aunque lo conocido te esté asfixiando.
La próxima vez que algo no salga como esperabas, te invito a que te hagas esta pregunta: ¿Cómo se siente este freno? ¿Pesado como un muro (protección)? ¿Caótico pero liberador (transformación)? ¿O como una fuerza magnética que me arrastra a lo de siempre (repetición)?
Saber la diferencia es el primer paso para dejar de pelearte con la realidad y empezar a entender el mensaje que te está regalando.
Un abrazo en todas las curvas y desvíos del camino.
Diego
P.D.: El plan que se traba no es un error del mapa. Es una señal que te está mostrando exactamente en qué punto de tu historia familiar estás parado.


Diego Rouco
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