Esta semana no pude enviar el newsletter el lunes. Todo se me complicó.



Mi realidad se ve desbordada por momentos y me cuesta estar en eje. Me cuesta no descuidarme, darme el tiempo para mi bienestar (ejercicio, meditación, tiempo de ocio, etc.). Sé, con la certeza de que nos da este camino, que todo esto tiene que ver directamente con el síntoma que estoy trabajando en mis propias consultas.



Puedo entender perfectamente que mi realidad se ponga "áspera" en este preciso sentido. Observa cómo todo parece orquestado para que yo no pueda hacer el cambio que busco hacer. Es como si el universo conspirara para que mi vida siga sin cambios, para que el viejo programa de supervivencia se mantenga intacto.. Pero me duele. Y es ese dolor, esa incomodidad que se hace ver, la que me impulsa a ir hacia adentro y despertar. Por eso quiero cambiar.





Últimamente, el almohadón que me permite descargar las emociones más viscerales me acompaña mucho más seguido de lo normal. Como consultores, sabemos que la emoción que no se expresa, se guarda. Entiendo que si no libero esas emociones ahora, más adelante tendré que ir a una consulta para sanar el síntoma que esa emoción guardada creará. Por lo tanto, en un acto de coherencia, trato de evitar que queden encapsuladas en mi presente.



Sé que este presente me está desafiando para que tome decisiones, para que pueda evaluar lo que realmente quiero para mí. Es una prueba para sentir si mi valentía y mi determinación son más grandes que mis miedos a cambiar, a dejar atrás el puerto conocido, aunque no me guste, por uno nuevo y deseado..



Este proceso, este caos aparente, es en realidad un camino de incertidumbre hacia un nuevo puerto.. Es el tránsito necesario para desmantelar una vieja estructura y construir una nueva.



Quería compartirles esto no solo como una confesión personal, sino como un recordatorio para su propia práctica. Cuando decidimos sanar, el "universo" entero se pone en movimiento para reflejar la historia que necesita ser vista. La realidad puede volverse un espejo del conflicto, no para castigarnos, sino para mostrarnos con claridad qué es lo que vinimos a trascender.



Mi rol como mentor y consultor es acompañarlos a entender esta lógica, a no asustarse en medio de la tormenta y a recordarles (a ustedes y a mi mismo) que cada desafío es una pieza del rompecabezas que están armando. La sanación no ocurre en un vacío; ocurre en medio de la vida, en las decisiones diarias, en la gestión de la realidad que se nos presenta.



Seguiré sanando desde lo profundo y llevando coherencia a mi presente y a mis decisiones, para poder plasmar en la realidad esa sanación. Y en el proceso, seguiré golpeando y desgarrando mi almohadón cada vez que sea necesario.



Los abrazo,



Diego Rouco.

Consultor Certificado en Bioexistencia Consciente

Consultor Humano Puente

Diego Rouco

¡¡Suscribe para que te notifique de las novedades!!