Me gustaría que hoy hiciéramos un viaje de 500 mil millones de años.

Imaginá la inmensidad de ser parte de la historia evolutiva. Visualizá la línea de tiempo, tan larga como la distancia de la Tierra a la Luna, que contiene la totalidad de la evolución: desde la unión de los primeros átomos y moléculas hasta el surgimiento de las plantas, los animales y, finalmente, el ser humano. El lugar que ocupa tu vida actual en esa línea es tan, tan pequeño, que es prácticamente imposible de representar.

Sin embargo, ese lapso breve que llamás "vida" es la propuesta más audaz y perfeccionada de toda esa evolución.

El Síntoma: La Última Adaptación de la Especie

La naturaleza, como reflejo de la divinidad total, no juega a los dados. La evolución es una cadena de hechos que siempre tiene una dirección: buscar una mejora y una continuidad. Incluso cuando las cosas van "bien", el universo busca plantear modificaciones para ver si lo puede hacer mejor.

Esto significa que un síntoma, ya sea físico, emocional o conductual, no es un error. Es, en realidad, un plan, una reacción biológica programada para solucionar algo que sucedió en el pasado y quedó grabado con un sentido antibiológico.

Así como nuestros ancestros desarrollaron órganos internos (como el riñón) para adaptarse a nuevos entornos (pasar de ser peces a anfibios, salir del agua), ahora tu cuerpo o el de tu hijo está desarrollando un síntoma como la última y más sofisticada adaptación para sobrevivir a un trauma (o varios) cercano en el tiempo (propio y de tu linaje).

Tu vida, en sí misma, es un síntoma: es un pedido de corrección de lo que ocurrió en experiencias anteriores.

El Colesterol y la Necesidad de Estructura

Lo vemos a diario en consulta. Y el caso de Laura, la mamá que llegó por el colesterol alto de su hija, es un ejemplo perfecto de esta lógica evolutiva.

Laura venía a consulta buscando resolver el síntoma de su hija. Pero el problema real no era el colesterol de la niña, sino una profunda necesidad de mayor estructura y la sensación de tener que sostener todo en soledad. En el inconsciente de Laura y de su clan, el programa activo era la desprotección y el abandono.

El cuerpo de la hija, en su intento biológico por solucionar este conflicto ancestral, creó la solución para esa falta de estructura en el sistema. Aumentó el colesterol para poder estructurarse mejor (el colesterol es "el ladrillo" que utilizan las células para generar y sostener la estructura celular).

Cuando Laura accedió a esas emociones, liberó la rabia y el odio contra quienes la habían abandonado en su infancia y alo largo de toda su vida, y tomó una acción consciente en su presente (ordenando sus vínculos), la realidad se modificó. La niña ya no necesitó compensar biológicamente ese conflicto: su colesterol bajó 100 puntos y entró en valores "normales".

El inconciente de Laura no quería que las cosas quedaran como antes. Quería que ella, y su hija, estuvieran en un estado mucho mejor de acuerdo a la información más reciente disponible.

Tu síntoma o el de tu hijo es la evidencia de que la vida quiere que evoluciones y seas mejor que ayer. Y a través de tus síntomas, te está señalando el camino más rápido y personalizado para despertar.

Te dejo con esta reflexión: tu síntoma es el último intento de la evolución por darte mayor tiempo de vida. Pero si tomas consciencia y sanas, te lleva a una nueva libertad.

Un abrazo inmenso,

Diego

Diego Rouco

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