El peso que sentí hoy (y la historia que no sabía que cargaba)
Estos últimos días vengo sintiendo que el día a día me pesa. ¿Conocés esa sensación? Como si el aire se hiciera más denso y cada tarea costara el doble. Los problemas cotidianos me abruman y la paz parece una orilla lejana e inalcanzable. Y en esos momentos, fantaseo con un escape mágico, con un chasquido de dedos que me transporta a una realidad más liviana.
Y en medio de ese agobio, me surgió una pregunta: ¿de dónde viene este peso? .
La respuesta no la encontré en mi agenda ni en mi cuenta bancaria. La encontré en mi última consulta, al cerrar los ojos y permitirme viajar. Y no viajé al futuro, sino al pasado. A la vida de mi bisabuela.
La sentí. Estaba en el final de su vida, con una emoción que me caló los huesos: resignación. Una resignación profunda, forjada en una vida entera de lucha sostenida y emociones reprimidas. Su marido había muerto muy joven, dejándola sola con cinco hijos, tres de ellos, niñas pequeñas. Su vida fue dura, solitaria, y la transitó con la certeza de que "esto es lo que toca, ya va a pasar".
Y ahí, sintiendo su historia, lo entendí. Mi agobio de hoy, mi deseo de "escapar", no era mío. Era el eco de su renuncia, de su resignación.
La Bioexistencia Consciente nos enseña que el tiempo no es lineal.Las emociones no resultan de nuestros ancestros no mueren; se transmiten como una herencia invisible, como un acto de amor y lealtad del clan que busca sanar.
Es como si todos lleváramos una mochila invisible. La recibimos al nacer, llena de las piedras de las historias sanadas de nuestro árbol: la tristeza, el miedo, la injusticia. Sentimos el peso, nos duele la espalda, pero creemos que es por nuestras propias batallas.
El dolor, la angustia, el síntoma que hoy se manifiesta en el presente, no es más que una alarma. Una alarma que dice: "Es tiempo de mirar dentro de la mochila". Porque el síntoma no viene a castigarte, viene a recordarte que hay historias que necesitan ser vistas y sanadas, para que el sistema familiar pueda liberarse y finalmente tomes consciencia de que creaste a ese sistema familiar para trascender ciertos códigos puntuales, que creaste para venir a experimentar el ser creador que sos.
Y sé que vos, que estás ahí, podr{ias estar sientiendo este peso. A veces se manifiesta en la preocupación infinita por un hijo, en un conflicto de pareja que se repite, en una tristeza que no tiene explicación o en esa sensación de que, por más que te esfuerces, no avanzas.
Te invito a que te hagas la pregunta:
¿El cansancio que siento es solo tuyo, o es también el eco del cansancio de tu madre, de tu abuela?
¿La dificultad que manifiesta mi hijo es solo "un problema a resolver" o es el mensajero de una historia familiar que, a través de él, pide ser sanada?
Si querés profundizar un poquito en esta mirada, te invito a escuchar el último capítulo de mi podcast donde explora esta idea: "¿A quién le sos leal con tu sufrimiento?" . (Podés escucharlo aquí).
Gracias por leerme y por estar del otro lado.
Un abrazo grande,
Diego Rouco.
Consultor Certificado en Bioexistencia Consciente
Consultor Humano Puente
P.D.: Recordá que no estás sola/o en esto. A veces, el primer paso para salir de la preocupación es simplemente darte la oportunidad de buscar dentro lo que duele afuera.

Si estás list@ para dar el paso hacia vos mism@ y sanar tu alma, agenda un encuentro gratuito para conocernos, conocer el programa integral y saber si resuena con vos. Te espero!

Diego Rouco
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