Te tengo que ser sincero. El último mes ha sido un lío. Un completo y absoluto lío. Mi casa parece empecinada en desarmarse sola. Se rompe algo, lo arreglo. Al día siguiente, se rompen dos cosas más. Es una cadena interminable, un dominó de pequeñas catástrofes que me tiene corriendo de un lado para el otro.
Y una parte de mí, la que reacciona en automático, quiere gritar. Quiere enojarse, frustrarse, levantar los brazos y decir "¿y ahora qué más?". Y por supuesto que le doy el permiso para hacerlo.
Pero el otro día, mientras juntaba los pedazos de no-sé-qué-cosa-que-se-había-hecho-añicos, me encontré sonriendo. Y casi me asusto de mi propia sonrisa.
Porque me di cuenta. Comprendí que todo este caos no era casualidad. Todo este lío empezó justo después de mi última consulta, esa en la que me animé a bucear en una parte muy dolorosa de la vida de mi bisabuela Dora.
Y ahí está la clave que te quiero compartir hoy.
Creemos que la sanación es un proceso ordenado, casi como limpiar y organizar un cuarto. Pero no lo es. La sanación, la de verdad, la que mueve los cimientos, se parece más a remodelar una casa entera. Y para remodelar, primero hay que tirar paredes abajo. Hay polvo, hay ruido, hay escombros por todas partes. Es un caos.
La persona que yo era antes de esa consulta con mi bisabuela ya no existe. Al liberar una parte de su historia, yo me transformé. Y si yo me transformo, mi realidad, que no es más que un espejo de quien soy, no tiene más remedio que reajustarse. Tiene que romperse un poco para volver a armarse de una manera que me refleja a mí, al que soy ahora.
Estas cosas que se rompen en mi casa son los escombros de mi vieja realidad. Son la prueba física de que me estoy moviendo.
La Bioexistencia Consciente nos enseña que nuestro inconsciente es dinámico, está vivo. Y cuando sanamos una capa, la que tiene el "volumen" emocional más alto, le damos permiso a otra historia, a otra identidad ancestral que estaba solapada, para que emerja y sea vista.. Por eso este camino no termina. Es una espiral infinita de autodescubrimiento.
Y te cuento todo esto, desde el medio de mis escombros, porque sé que a vos también te pasa. Sé de esa sensación de desconcierto cuando, después de un gran avance, de una sesión que te cambió, parece que el mundo se pone en tu contra.
No se está poniendo en tu contra. Se está reconfigurando a tu favor.
Toda esta reflexión, con más detalles sobre la historia de mi bisabuela y sobre cómo funciona este "reajuste" caótico de la realidad, la comparto en el último episodio del podcast.
Escuchá aquí el Episodio: "El caos después de sanar (y por qué es la mejor señal)"
Si tu vida se está desordenando un poco, no te asustes. Respira hondo. Es la prueba de que te estás moviendo. Es la evidencia de que tu sanación está funcionando.
Te mando un abrazo, desde mi hermoso caos al tuyo.
Diego
PD: Confia en el proceso, porque el proceso sos vos. Sobre todo cuando se pone incómodo. El polvo, al final, siempre se asienta. Y la casa que queda es mucho más tuya que la anterior.


Diego Rouco
¡¡Suscribe para que te notifique de las novedades!!