Hace unos días tuve una consulta que me recordó, una vez más, que la biología no comete errores, aunque a veces sus decisiones nos duelan profundamente.
Recibí a una consultante (llamémosla Ana) que llegó a mí por pedido de una amiga que llevaba buscando quedar embarazada y no podía. Ella no podía tomar consulta por temas médicos, pero como su amiga estaba preocupada por su inconveniente, decidió hacerlo por ella.
Luego de un años y medio de hacer las consultas y luego de ir a sanar la vida de su abuela paterna y de su mamá... su amiga quedó embarazada!!!
Ese evento fue el disparador. El "espejo" del embarazo de su amiga activó la verdad: ella es la creadora de su realidad y su amiga le estaba mostrando sus propios dolores del alma.
El duelo congelado en el útero
En la sesión, viajamos hacia atrás en su historia familiar hasta llegar a su abuela materna.
Imaginate la escena: la abuela acababa de perder a su primer hijo, un pequeño de apenas dos años. El duelo era una herida abierta, un abismo de dolor. Y en medio de ese desierto emocional, apenas unos meses después, queda embarazada por segunda vez.
Para la abuela, ese nuevo embarazo no fue una "bendición". Fue una carga. Ella no quería estar embarazada tan pronto; todavía estaba llorando al hijo que se le fue.
Su biología grabó un mensaje de supervivencia: "Tener un hijo duele. El embarazo es un peligro para mi salud emocional. No quiero recibir vida porque todavía estoy habitada por la muerte".
El permiso para la bronca
Lo más sanador de la consulta no fue solo entender el dato, sino darle a Ana (a través de su abuela) el permiso para descargar la bronca.
La abuela necesitó gritarle su rabia al marido por "embarazarla" en ese momento y su furia al hijo muerto por haberse ido. Parece cruel, pero es biológico. Al liberar esa emoción que estaba "congelada" en el árbol, Ana pudo dejar de ser la guardiana del duelo de su abuela.
La infertilidad de su amiga no era una falla: era una lealtad a clan, a la historia de su familia.
Sanar el árbol para dar vida
Sanar no es solo resolver un síntoma físico, es liberar a las generaciones que ya pasaron y a las que vienen de las cadenas que no pudimos soltar nosotros.
Si sentís que hay algo en tu historia que te impide avanzar —ya sea un síntoma físico, una dificultad para concebir o un bloqueo en tus proyectos—, recordá que tu cuerpo solo te está protegiendo de una historia que todavía no comprendiste.
Estoy acá para ayudarte a leer ese mensaje.
Un gran abrazo,
Diego.

Diego Rouco
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