✨ ¿Buscando el mensaje o sintiendo la emoción? ✨
Hoy te quiero compartir muy personal, una reflexión (y una piedra con la que tropecé tantas veces...) que ha sido una constante en mi camino, especialmente como padre y como alguien que siempre busca el significado profundo en las experiencias de la vida.
Sé que cuando mi hijo enfrenta desafíos –ya sean de salud, aprendizaje o comportamiento– mi primera reacción puede ser una búsqueda casi desesperada de respuestas, de soluciones, de entender el "por qué" o el "para qué" de todo. Quiro aliviar su camino y el mío. ¿Te suena familiar?
Durante mucho tiempo, mi propia tendencia ante una situación difícil o que me generaba incomodidad era saltar directamente a la pregunta: "¿Cuál es el mensaje? ¿Qué tengo que aprender?". Intentaba intelectualizarlo, encontrarle un propósito trascendente en un primer momento. Y en ese apuro por "entender", me salteaba un paso fundamental: sentir.
Me olvidaba de preguntarme: "¿cómo me siento yo con esto que está pasando?". La bronca, la frustración, la tristeza, la impotencia... todas esas emociones tan humanas y válidas, se quedaban guardadas, sin espacio para ser expresadas. Pensaba que al buscar el mensaje "más elevado" ya estaba gestionando la situación.
Pero, ¿qué pasaba? Esas emociones no desaparecían. Se iban acumulando en una especie de olla a presión interna. Y, como es de esperar, llega un punto en que se me presentaban situaciones que volvían a tocar esas mismas teclas sensibles. La acumulación se hacía insostenible y... explotaba. O respondía de mala manera a personas que no tienen nada que ver (por lo general, mi esposa), ola incoherencia interna comenzaba a crear realidades incoherentes que me chocan de frente. Situaciones mucho más complejas y dolorosas que la original, que terminan afectando mis relaciones y mi propia paz.
La gran lección que pude aprender –y que sigo integrando día a día– es que primero necesito conectar con mi emocionalidad, darle un espacio seguro para que se exprese. Reconocer y expresar esa bronca, validar esa frustración, permitirme sentir la tristeza. Atender esa parte tan importante de mi ser.
Solo después, cuando esa marea emocional fue reconocida y expresada, es cuando realmente puedo acceder a una conexión más profunda. Desde ese lugar de mayor calma y honestidad interna, sí puedo empezar a explorar las diferentes capas de significado, los mensajes sutiles que la situación y las experiencias vividas me quieren mostrar.
Y esto, querid@ amig@, es especialmente crucial cuando acompañamos a nuestros hijos en sus propios desafíos. Ellos son espejos increíbles de nuestras propias tormentas internas no resueltas. Si intentamos "solucionar" lo de ellos sin antes mirar y atender nuestras propias emociones ante su situación, no vamos a resolver nada. Y además les estamos enseñando a NO SENTIR Y NO EXPRESAR. A intentar quitarse de encima el problema lo más rápido posible.
Contame como te sentís con ésta pregunta: ¿Y si el primer paso para descubrir ese "mensaje" o "propósito" en el desafío de tu hijo/a (o el tuyo propio) es permitirte sentir plenamente lo que a vos te genera esa situación?
No se trata de negar la búsqueda de un significado más profundo (¡al contrario! Creo firmemente en ello y es la base de mi trabajo con la Bioexistencia Consciente). Se trata de entender que el camino hacia ese significado empieza por sentir y expresar lo que a mí me pasa.
Me encantaría saber si esto te resuena. ¿Te pasó de encontrarte alguna vez en esta dinámica de intelectualizar antes de sentir? ¿Cómo te permitís transitar tus propias emociones ante los desafíos de la crianza (o los propios)?
Te mando un abrazo grande, lleno de comprensión y acompañamiento.
Diego Rouco
Consultor Certificado en Bioexistencia Consciente
Consultor Humano Puente
PS: ¿Sabías que el 100% de los conflictos tienen que ver con heridas no resueltas? Viniste a sanar y trascender. Y la sanación está más cerca de lo que crees 💫


Diego Rouco
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