Hoy quiero abrirte una puerta a la intimidad de mi consulta para compartir una historia que ilustra, de una manera muy profunda, cómo funciona la Bioexistencia Consciente. Es una historia sobre síntomas, secretos del alma y el increíble poder sanador de la emoción expresada.
(Por supuesto, tengo el permiso para compartirla y todos los detalles que pudieron identificar a la persona han sido modificados para proteger su privacidad).
Hace un tiempo, una madre llegó a mi espacio de consulta. Su pequeña de 6 años, había sido diagnosticada con colesterol alto, algo poco común para su edad.
En la Bioexistencia Consciente, sabemos que el síntoma es el mensajero, no el origen del problema. Y que el colesterol alto es una respuesta del cuerpo a un problema, o sea que el cuerpo interpreta que para afrontar determinada situación necesita de un nivel mayor del normal de colesterol en sangre. Por lo tanto, durante todo el camino de consultas (en la historia de la madre, en las reprogramaciones de útero y en las historias del clan) buscaremos conflictos relacionado con una necesidad de mayor estructura o la sensación de tener que sostenerlo todo en soledad.
En la primera consulta, a través de un ejercicio llamado "Línea de Tiempo Horizontal", la invité a viajar por su propia historia. A sus 47 años, conectó con una escena vívida: ella en su habitación, sentada en la cama, con su hija enferma a su lado.
Cuando le preguntó qué sentía en ese momento, su respuesta fue desgarradora: "No sé qué hacer con la nena enferma y no sé cómo resolverlo" . Su pensamiento era un eco de incertidumbre y su emoción principal era una profunda angustia que sentía esencialmente en el pecho, acompañada por una aplastante sensación de soledad .
Pero debajo de esa primera capa de angustia, había algo más. Algo que había estado guardado en su inconsciente esperando un espacio seguro para salir.
Le pedí que le diera voz a esa sensación en su pecho. Y lo que emergió no fue tristeza, sino una FURIA y un ODIO viscerales dirigidos hacia su pareja .
En el espacio sagrado de la consulta, por fin pudo liberar las palabras que habían quedado en silencio durante tanto tiempo:
"Sos una mierda, sos un hdp... no colaboras y no la apoyas, y me dejas sola resolviendo todo esto. Sola toda la noche, despierta, sola para todo. Sos un estúpido."
La lista de agravios continuó, un torrente de frustración y dolor acumulados por sentirse sin apoyo, sin estructura, sin un par que sostuviera a su lado.
¿Y qué tiene que ver la furia de una madre con el colesterol de su hija?
Desde la lógica de la Bioexistencia Consciente, la conexión es directa y poética. El colesterol es utilizado por el cuerpo para generar la membrana celular, que da forma y estructura a la célula. La sangre, representa a la familia.
El cuerpo de la pequeña es parte de la realidad de la madre, surge desde ella para mostrarle lo que necesita ver y sanar, al igual que toda la realidad que se despliega ante ella. En este caso, estaba mostrando particularmente una profunda necesidad de estructura y sostén que no sentía en su vida y en su clan.
Queda ahora, durante los próximos encuentros, descubrir, entender y sanar el por qué ella está creando una realidad así. O sea, por qué su inconsciente le indica que la mejor manera de vivir mucho y asegurar la vida de su hija es sintiendo y viviendo desde ese conflicto.
Doy las gracias (de las doy a mí mismo en realidad) de que el camino de esta madre para ayudar a su hija no pasara solamente por un nuevo medicamento, sino por darse permiso de sentir y liberar esa furia encapsulada, por reconocerce creadora y tomar la determinación de sanar en ella lo que le duele de su realidad.
Y lo mejor de todo es que en nuestro último encuentro (el 3ro) me contó que a su niña ya le dan bien los niveles de colesterol en sangre.
Si esta historia te toca alguna fibra, no es casualidad. Te invito a preguntarte con honestidad: ¿Qué emociones estoy guardando por no molestar, por ser "fuerte", por creer que no tengo derecho a sentirlas o expresarlas? ¿Qué grita mi alma en silencio mientras mi cuerpo o el de mis hijos susurra un síntoma?
Reconocerlo es el primer paso hacia la sanación.
Abrazo grande
Diego Rouco.
Consultor Certificado en Bioexistencia Consciente
Consultor Humano Puente
PS: ¿Sabías que el 100% de los conflictos tienen que ver con heridas no resueltas? Viniste a sanar y trascender. Y la sanación está más cerca de lo que crees 💫


Diego Rouco
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